Últimamente he reflexionado acerca de algo que nos ha traído estos tiempos de restricciones. Y aunque sea un post un tanto controvertido, considero que es necesario que nos planteemos cuanto menos una reflexión sobre algo que parece haberse pasado por alto.

La era on-line

Este año el Yoga, al igual que innumerables servicios, ha sido arrastrado por la era “on-line”. Muchas piedras se han tirado sobre ello: “que si el Yoga hay que hacerlo en clase…”, “que si el profesor no te corrige igual…”, “que si la ambientación…”, “que si el grupo…”, “que si así no me obligo…”,”que en casa no me pongo…”, «que si me falta la música, el olor a incienso…» Y yo me pregunto: ¿De qué estamos hablando?

La gran paradoja

Paradójicamente, y muy al contrario de lo que pudiera parecer, nos hemos visto obligados a retomar el auténtico Yoga. De la noche a la mañana, sin más posibilidad de acción, tuvimos que renunciar al grupo social, a las salas preciosamente ambientadas, al aroma de incienso… Sin más, regresamos durante meses al Yoga que no se practica en una sala como cualquier disciplina deportiva.  No nos quedó otra que regresar al Yoga que se practica en soledad, en la intimidad, como cualquier acto de meditación.

El verdadero Yoga no «ES», «VA SIENDO»

Y es que, el Yoga como concepto meditativo, se ha desvirtuado en los últimos tiempos. Tanto profesores como alumnos hemos perdido un poco el foco de lo que realmente significa practicar Yoga (probablemente porque los profesores no hayamos sabido hacer una auténtica transmisión de la tradición).

Si bien es cierto que el profesor puede hacer sutiles correcciones para que el alumno avance en sus asanas, el Yoga no deja de ser una meditación. Y la meditación no requiere de correcciones. Puede que necesitemos un maestro, alguien que nos guíe someramente y nos dé pautas para empezar. Pero el verdadero Yoga no ES, va SIENDO. El verdadero Yoga se hace con el tiempo, la práctica y la perseverancia.

Los grandes ajustes y correcciones tienen lugar cuando queremos pasar de una asana sencilla a otra mucho más compleja que la que el cuerpo posibilita en ese momento. Queremos recorrer el camino rápido. Sin embargo, esa asana más avanzada llega cuando el cuerpo ha repetido cientos y cientos de veces la asana sencilla. La asana avanzada surge cuando el cuerpo y la mente han adquirido flexibilidad suficiente, fuerza suficiente, vigor suficiente como para expresarla. De este modo, la asana surge de forma completamente natural.

Tiempos de consumo rápido

Pero lamentablemente, nuestra mente de “consumo rápido” está desentrenada para este tipo de Yoga. «Veo posturas virtuosas en Instagram y quiero ser yo el de la foto.» En el Yoga de la intimidad no hay espacio para esa comparación.

Recuerdo, cuando de adolescente, hacía mi práctica regular en mi habitación de niña, en un espacio entre dos camas (el tamaño de una esterilla). No disponía de esterilla (practicaba directamente en el suelo) y sí de mucha fuerza de voluntad. Un libro apoyado en un atril era mi maestro, mi gurú. Yo trataba de seguir las instrucciones de unos dibujos de trazo sencillo que representaban cada una de las asanas en la intimidad de mi hogar.

No fue hasta bien adulta, que asistí cómo alumna a mis primeras clases de Yoga. Probablemente habrían pasado más de 10 años hasta que pisé mi primera sala de Yoga. Ahora, las nuevas tecnologías nos traen la oportunidad de que el libro, nuestro gurú, pueda guiarnos en nuestra práctica sin necesidad de estar pasando las páginas de un libro y las instrucciones casi seguro serán más precisas y ajustadas a mi práctica. Podemos escucharlo, podemos verlo y seguir construyendo nuestra propia práctica con humildad, concentración y paciencia. Cuando algunos alumnos aún me dicen por la calle algo como “es que ahora en casa no es lo mismo», «en casa no me pongo igual», «en mi casa no tengo espacio», «el Yoga así no me motiva de la misma manera», «es que no me obligo…”  yo me pregunto, entonces, ¿cuándo has practicado auténtico Yoga?

Si quieres realizar tu práctica guiada y probar este regreso al Yoga de la intimidad, AQUÍ te dejo las diferentes opciones a las que puedes acceder. También puedes contactar directamente conmigo y resolveré todas las dudas que te surjan al respecto.

Namaste.

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