Mi acercamiento al mundo del desarrollo personal comenzó a nivel profesional a través del Coaching. Recuerdo que cuando di mi salto de la empresa privada a ser profesional independiente impartiendo formación a equipos, pensé que me sería de gran utilidad para comunicar mejor con mis alumnos y establecer mejores métodos de aprendizaje con ellos. Así que me formé y me profesionalicé como Coach. He de reconocer que todo mi recorrido posterior, mi acercamiento al Mindfulness y mi desarrollo personal transcurriendo por el camino del Yoga puede que no se hubiesen dado de no haber sido por este paso previo. No fue el Coaching lo que me dio la respuesta sino que fue lo que me permitió hacerme las preguntas adecuadas.

Para que conozcas lo que significa Coaching y como funciona te contaré un poco más sobre ello. Aunque pudiera parecer un método muy novedoso, a decir verdad no lo es tanto, pues los “coaches” ya existían años atrás, siendo quienes transportaban a personas de un lugar a otro en un palanquín. ¡Tal cual hacen hoy los coaches! En los procesos de coaching el coach acompaña, mediante una conversación, a una persona desde el estado vital en el que se encuentra hacia otro distinto al que quiere dirigrse como estado deseado u objetivo. Y la metodología de trabajo (Coaching) tampoco es tan actual si tenemos en cuenta que Sócrates ya utilizaba este método de conversación (basado eminentemente en preguntas) para despertar el conocimiento de sus alumnos. Con el transcurrir de los años este término de coach (actualmente entrenador) adquirió cierta relevancia particularmente en el ámbito deportivo. Y ha sido hacia los años ochenta cuando el término se ha extrapolado al entorno empresarial y personal. Es en este ámbito donde se conoce por coaching un proceso conversacional interactivo y transparente mediante el cual el coach acompaña a una persona (o grupo de personas) a encontrar el camino más eficaz hacia la consecución de sus objetivos utilizando sus propios recursos y habilidades.

En India descubrí que la gran mayoría de los conceptos que había estudiado durante mi formación como Coach a lo largo de estos años, sobre psicología o desarrollo personal a través de filósofos y psicólogos occidentales ya los identificaba (de uno u otro modo) la filosofía del Yoga hace miles de años. Allí encontré la clara visión de que aplicando los principales preceptos del Yoga uno puede disponer por sí mismo de todo lo que necesita para sentirse satisfecho y feliz (aunque sobre todo ello ya te iré ampliando en la sección de Yoga). De hecho, no son pocos los psicólogos Occidentales que se nutrieron de esta filosofía para elaborar sus teorías actualmente utilizadas en Occidente desde Carl Gustav Jung hasta el actual Jon Kabat-Zinn. Entonces, te preguntarás ¿qué me aporta lo aprendido sobre técnicas de Coaching? Pues el entender mejor como hemos construido los Occidentales nuestros propios muros y limitaciones que nos impiden sentirnos completamente satisfechos y felices a pesar de encontrarnos en el momento histórico de mayor “calidad de vida”. Con todos estos años de evolución hemos ido adquiriendo creencias y juicios de toda índole que nos han ido dificultando ver exactamente que queremos en la vida y como lo hacemos posible. La hojarasca se ha acumulado de tal modo durante años que nos impide ver el bosque. Construimos la realidad que vivimos a través de lo decimos y lo que hacemos con lo que decimos. Así que estas creencias y limitaciones no son más que el fruto de nuestras elaboraciones mentales y por tanto de nuestro propio lenguaje, de nuestra forma de comunicarnos y de comunicar con los demás. De esta forma construimos la realidad que vivimos.

Pero todos nosotros llevamos innata una gran sabiduría y es la que nos puede permitir ir encontrando las respuestas para llegar a donde queremos llegar. Si hoy nos sentimos insatisfechos es porque podemos distinguir que alguna vez estuvimos satisfechos, entonces ¿qué ocurrió?. Ocurre que hemos olvidado que tenemos esas respuestas o que disponemos de los recursos para volver a recuperar ese estado. En ocasiones nos resulta difícil encontrar el momento o el espacio para reflexionar sobre ello y buscamos el camino más corto o más rápido (que nos digan como), sin embargo, la experiencia me ha demostrado que el camino más corto o más rápido no es el que genera los aprendizajes más profundos ni los más duraderos. Si quieres observar las maravillas de una gran ciudad no las encontrarás recorriéndola por sus atajos. Encontrarás su grandeza “pateando” todas sus calles, descubriendo sus rincones, hablando con sus gentes o subiendo a lo alto de una montaña para poder ver su amplitud y relieves desde lo alto. El coaching me ha enseñado gran parte de todo esto y aunque posteriormente he ido descubriendo que los caminos del aprendizaje y el crecimiento personal son muchos, de éste me quedo con “el modo de conversar”, de aprender a construir conversaciones generadoras de nuevas realidades más productivas.

¿Sabías que más del 90% de tu tiempo transcurre entre conversaciones contigo mismo o con los demás? De todo ese tiempo que inviertes en conversar, ¿cuánto es realmente efectivo? ¿Cuánto de ese tiempo lo ocupan conflictos interpersonles? ¿Cómo es la relación con tu jefe, compañeros, amigos, familia… cada día? ¿Vives durante ese tiempo la vida que deseas? ¿Cuánto de él le dedicas a conversaciones que te supongan crecer, disfrutar, avanzar, despertar…? La buena noticia es que del mismo modo que hemos construido limitaciones, creencias y muros también los podemos derribar del mismo modo.

Así que en este espacio te compartiré pequeñas técnicas, dinámicas, modelos y todos los conocimientos que he adquirido a lo largo de estos años y que me han servido personalmente para mejorar mi modo de comunicar, estableciendo conversaciones mucho más efectivas conmigo misma y con los demás. ¿Conversamos?

Te deseo un día repleto de conversaciones productivas.

Minerva