El día de Año Nuevo disfruté del típico paseo matutino, la típica comida familiar… y sobre todo de ser consciente de que todo mi cuerpo despertaba al 2020 completamente sano. Algo que pudiera parecer igualmente típico de pronto se tornó en algo sumamente especial. Por primera vez, después de un 2019 superando pequeñas dolencias, alguna que otra lesión de reparación lenta, secuelas de algún trastorno articular pasado… mi cuerpo despertaba totalmente sano y libre de dolor. Cada minúscula parte de mi cuerpo permanecía plácidamente calmada y ese momento me colmó de un instante de agradecida felicidad. Siendo consciente del trabajo reparador realizado durante el año, de los aprendizajes vividos, de las profundas reflexiones y conversaciones con mi cuerpo, sincerándome cada día un poco más con mi alma, cuidando mi alimentación, mi práctica diaria de yoga limpiando “samskaras”, aprendiendo de mi paciencia, de mi escucha… y sobre todo siendo consciente de la frugalidad que puede suponer este momento. Siendo consciente del milagro de la salud, del misterio del equilibrio interno. Pues la salud total es efímera como la propia vida. Y no lo digo desde la resignación sino desde la humildad de reconocer mi propia vulnerabilidad. Siendo consciente de que por mucho que uno haga por estar sano, el cuerpo responde a un orden mayor, por encima de nuestra mente, de nuestro ego. Nuestro cuerpo decide como responder a los estímulos de nuestro pensamiento loco, ese pensamiento que conduce a hábitos inadecuados o acciones insensatas. Es quien determina nuestra salud en función de los innumerables registros, experiencias, condicionamientos, herencia… acumulados en nuestro Ser a lo largo de la existencia. Algo que supone un Yo mucho mayor que Yo, mayor que la suma de sus partes, ese Yo superior que todo lo sabe y que a todo tiene acceso, ese Yo superior que decide cuando he aprendido lo suficientemente. Y sí, hoy he sentido con profundo agradecimiento que en algo he avanzado y que comienzo un 2020 cargada de renovación y nuevas oportunidades para hacerlo un poco mejor. Con el deseo de que tú también aproveches las innumerables oportunidades que te dará el 2020, Feliz Renovación.
Namaste

Autora: Minerva Tejero Ardines